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Desaparecer

Es lo único que quiero.

Volverme chiquitita, invisible, no necesitar nada.

Recuerdo mi vida con nostalgia como si la hubiera vivido otra persona o la hubiera soñado. Pienso en las personas que he alejado de mi, pero no siento nada, solo vacío.

Miro a mi alrededor y no me falta nada, tengo casi todo lo que siempre he querido, y no quiero nada. Solo hay una excepción. F.

Él es el ancla que me sujeta, el que cuelga la lista de objetivos para el 2009 en la puerta de la nevera, el que me devuelve el reflejo de lo que soy en el espejo que son sus grandes ojos, los mismos que han perdido la chispa desde que quiero desaparecer. F quiere ayudarme, pero no sabe como, yo miserable como soy, no quiero ni siquiera que lo consiga.

Pienso en como empezó esto y recuerdo unas cartas de mi padre, escritas en letra verde, que mal gusto.

He presumido siempre de haber aprendido de los errores de mi madre, parece ser que me olvidé de aprender de sus aciertos, uno de ellos alejarse de ese hombre tóxico. Esas cartas narraban su versión de la historia en clave de drama exculpatorio, que decidí leer dispuesta a perdonar, aprender y saber mas sobre porque me sentía tan abandonada, pero las buenas intenciones no valen con los escorpiones, por que ya se sabe que es su naturaleza, y que si madre era algo, era ser lista, no siempre, pero en esta si.

Resumiendo, que tras comerme toda la mierda de los demás, de salir furiosa a vivir la vida cuando murió mama, de no querer llorar, de todo lo bueno que había construido, después de sentirme orgullosa de mi misma, todo se va a la mierda. Pero no fue inmediato, no es que que me leyera cuatro cartas y me deprimiera, no, decir que me siento así por cuatro letras sería demasiado exagerado. Solo fue un detonante, la patada que saca de debajo de la alfombra la basura que había escondido. Salí varias veces del trance, una de ellas cuando me fui a Londres en 2006, porque de eso iba la cosa, de entretenerme, volví a vivir, que falta que me hacía.

Pero una vez aquí, de nuevo esa sensación es mas fuerte que el azul del cielo, que la sonrisa de F y que el paso del tiempo. Pero prometo mejorar.


Para que no sirva de precedente, yo sigo siendo la tía dura que le dice a los demás lo que hay. No se tomará esta confesión como prueba por debilidades y/o errores futuros.

9 comentarios:

Por muy robusto que sea el edifico si los cimientos no son sólidos, se tambaleará :/

2 de junio de 2009, 14:14  

y si le das cerveza más aún xD

2 de junio de 2009, 16:34  

En este Blog esta prohibido injuriar a la cerveza.

2 de junio de 2009, 18:53  

litros de alcohol
corren x mis venas, mujer,
no tengo problemas de amooor,
lo que me apsa es que estoy loca por privaaaaaaarrr (8)

5 de junio de 2009, 2:18  

Por muy pequeñita que quieras ser siempre vas a llenar mi corazón y por tanto mi vida.

Te amo.

5 de junio de 2009, 18:06  

¡¡¡Asombroso!!!! Llevo un buen rato embobada, me acabo de leer todo lo que tienes publicado en el blog y, al margen de que sean sentimientos sacados de tu vida o no, que sepas que los expresas a la perfección.
Y ahora sólo se me ocurre una pregunta: ¿porqué la chica dura no se pasa por el taller?

Besos

6 de junio de 2009, 17:28  

Ups, se me olvidaba. Tú me conoces como Jane Eyre ¡¡qué cabeza tengo!!

6 de junio de 2009, 17:28  

Sí, el vacío interior es desolador. A mi me da la sensación de que la gente me mira raro por tener 18 años y sentirme vacía, hueca, como si por dentro de mi corriera aire frío. E incluso yo, a veces, me siento tonta por seguir buscando qué es eso que le falta a mi vida.

Encantada de encontrarte!

7 de junio de 2009, 22:23  

Gracias a Todos.

Sobre todo a F, yo también te amo.

8 de junio de 2009, 15:55  

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