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Y así fue como...


Me rondaba en la cabeza a todas horas, enfadada conmigo misma por mi actitud de quinceañera, o por no poder controlar o hacer desaparecer ese sentimiento, el caso es que así vivía en un constante mirar y mirar el teléfono, siempre en tensión, como si en cualquier momento se fuera a acabar el mundo o a darme un beso . Ni siquiera hubo un día en esos tiempos que nos separáramos, solo horas del día en que nuestros turnos no podían coincidir...al principio aunque era un secreto a voces, pues en aquella locura no cabían los secretos, disimulábamos, aprovechando los cruces por el pasillo para besarnos...y esperando urgentemente la hora de salida para amarnos como habíamos estado deseando todo el día...así con esa urgencia, nos bañábamos en alcohol hasta caer rendidos de pasión en la cama, sudados y satisfechos nos dormíamos hasta que el sol o aquella maldita calefacción rota nos podía... No recuerdo ninguno de aquellos días que no despertara con una sonrisa o con resaca. No había pasado en realidad mucho tiempo, pero había sido intenso, así que estaba segura de lo que estaba sintiendo, ya se me conoce, no tengo miedo. El amor es lo que mueve mi mundo y por sentirlo soy capaz de cualquier locura, pero nadie se esperaba esta:

- Cásate conmigo.

Como en todo se tomo su tiempo...

Pero ni aun entonces era capaz de imaginar como de profundo puede ser un sentimiento, ni como de fuerte un vinculo.

Luego vino lo inevitable, precisamente lo que había tratado de evitar, dándome así la vida una nueva ironía de la que reírme. Y me volví un poco loca, rehusandome aun a sentir lo que sentía, haciéndome la dura y castigándome por ello de la única forma que se, viviendo el drama. Contaba los días en realidad, y también los temía hasta que llamó; esperé al principio que su mala noticia fuese una broma, pero la realidad se transformaba en sus manos a su voluntad como si fuera de barro.

- Piénsalo bien. Decía.

Yo sonreía, mezcla de sarcasmo y de alegría. -No tengo que pensar nada, saca el billete de avión que voy para allá...

1 comentarios:

Tardó tres días en contestarme...
Yo nunca había querido casarme y cuando se lo propongo, se pasó tres días pensando en si se casaba o no conmigo...jajajaja...
Increíble.

Al menos fue una respuesta meditada...XD

23 de junio de 2009, 2:58  

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